lunes, 18 de junio de 2007

Las Mypes de Nahuizalco

Melvin nos facilitó los contactos de 5 artesanos de Nahuizalco. Primero fuimos al taller donde trabajan Arcadio Hernández y Noé Cortés. Ellos trabajan independientemente pero comparten el mismo espacio de trabajo ya que son cuñados. Nos costó muy poco llegar allí... estaba a la vuelta del CEDART.

Arcadio y Noé son artesanos muy finos, sus acabados son de gran calidad y siempre están preocupados por mejorar sus diseños y experimentar con nuevos materiales. Además de confeccionar artesanías, también se dedican a revender algunas materias primas. Para ello, viajan periódicamente a Honduras, cerca de San Pedro Sula y de La Ceiba, a traer mimbre que utilizan para sus productos y también revenden en Nahuizalco a otros artesanos.

Sus sistemas de registros contables no están muy estandarizados, hacen cuentas en la cabeza y hacen apuntes de los gastos cuando van de compras a Honduras, allí guardan la factura porque es necesaria para los trámites aduanales. Sus ventas las anotan en un cuaderno (que dan a un contador) ya que deben cumplir con una contabilidad formal exigida por el gobierno. Su forma general de calcular los precios de los productos es costo + mano de obra + 25%.

Sus ventas suelen hacerlas en ferias que se organizan por todo el país, allí ofrecen su producto. También es común que gente de San Salvador viaje a Nahuizalco en busca de los productos. Algunas veces han tenido compradores del extranjero. Arcadio y Noé reconocen ciertas épocas del año como las mejores y otras como las peores. De acuerdo a ellas confeccionan más productos de un tipo que de otro.

Ellos reconocen que hay muchos competidores en Nahuizalco pero afirman que su producto es de mayor calidad y que con el uso de diferentes colores tiene una ventaja sobre los otros. No se notan muy preocupados por lo que hacen los demás. Pareciera que son el taller líder del pueblo.

Luego fuimos al taller de Héctor Armando Quintero y Nicolás Martínez. Ellos trabajan en madera y en artículos de cestería. Ellos compran buena parte de la materia prima a Arcadio, otras fibras naturales las compran en la costa o se las llegan a vender. También, de vez en cuanto, ellos van a cortarlos.

Calculan el precio de sus productos sumando el costo de los productos más el tiempo invertido en la mano de obra y agregando una ganancia. El tener competencia los obliga a bajar los precios pero como ellos lo elaboran pueden tener buenos precios. Están siempre viendo qué hacen los demás artesanos para confeccionar artículos diferentes, también se basan en los diseños de un catálogo que les brindó una entidad estatal.

Sus ventas las realizan de diferentes formas: hay gente que los va a buscar a su taller, también participan en ferias y también hay revendedores que les compran, principalmente Artesanías El Salvador, pero el sistema de pago es a un mes plazo. Ellos intentaron hacer una asociación de artesanos pero poco a poco se fue reduciendo hasta que quedaron solamente ellos dos, inicialmente eran 14.

Prácticamente aprovechan todo el material que tiene. Los trozos de fibras y maderas los utilizan para hacer cuadros o hacer piezas en miniatura.

Ya de noche nos dirigimos a la ebanistería de Alfonso Vides. Allí se confeccionan muebles, accesorios (adornos), puertas y encielados (cielo rasos). Su trabajo es muy fino y de muy buen acabado. Alfonso está asociado con otras 3 personas con las que comparte, además del taller, una ferretería. La madera usualmente la compran en Sonsonate, no siempre a la misma persona. Cambian de vendedor según la oferta. Se fijan en el precio y la calidad y prefieren revisarla antes de comprarla. Los otros insumos los adquieren en la ferretería de su propiedad.

El grueso de la venta de sus productos se da directamente en el taller y se hace por encargo. El taller está ubicado sobre la carretera principal que lleva a Nahuizalco, en la afueras del pueblo. También decidieron, hace 4 años, poner un local de exhibición en el centro de la comunidad, pero ha sido poco rentable ya que hay alrededor algunas mueblerías con precios muy mal calculados y que los afectan directamente. Es probable que su sala de exhibición sea cerrada (si no es que ya). Don Alfonso calcula que el 99% de sus clientes son compradores directos y el 1% restante son reendedores.

Como tienen que hacer declaración de ingresos y gastos, llevan un libro contable que es utilizado por el contador. También llevan un libro de control interno. El cálculo del precio lo hacen por las medidas de los muebles y el tipo de madera, se hace un estimado del tiempo gracias a la experiencia. El precio se da antes de alistar el producto. Al final se revisa con datos reales. Si sale más caro, el negocio asume la pérdida.

Para los diseños están siempre pendientes de los catálogos, reciben asistencia técnica y algunas veces se lo inventan completamente. A Don Alfonso le gustaría que su negocio fuera más próspero para el bienestar suyo y de sus trabajadores. Le encantaría salir de la etapa de no contar con normas de seguridad (social y laboral).

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